VOLVIENDO A LO NATURAL..

Quien no tuvo una abuela o persona mayor en la familia que haya aportado un te maravilloso o una receta milagrosa para quemadura, insolación, un emplasto mágico para una herida infectada,en fin, todo lo que se trate de AROMATERAPIA, MEDICINA NATURAL, HIERBAS, FLORES DE BACH en forma de té, emplastos, pócimas, baños, oleos, esencias, etc, etc, pues lo vamos a tener listo para preparar y usar.
Estamos pasando plumero por los recuerdos y plasmando en forma de contenido toda la sabiduría ancestral, contenidas en la naturaleza desde la Creación.

YA TODO FUE CREADO Y ESTA BAJO EL SOL..
VAMOS A UTILIZARLO PARA SU USO ORIGINAL; EL BIENESTAR DEL HOMBRE

sábado, 1 de octubre de 2011

GOZAR DE BUENA SALUD

Gozar de buena salud o tener una buena calidad de vida es uno de los bienes más preciados y que deberíamos de valorar, realmente, en su justa medida.

Hasta tal punto que, en torno a la salud o la enfermedad se ha creado un gran complejo de disciplinas, de tecnologías punta, investigaciones farmacológicas, ciencias milenarias de oriente, fisioterapias naturales, medicinas blandas y hasta sanaciones milagrosas. Hemos sofisticado tanto el tema de la sanación que es posible cambiarnos el fallido corazón en el quirófano, hacer una microcirugía de córnea, o ver nuestro cerebro rebanado en cortes multicolores a través de un scanner.

Debería ser imposible estar enfermos

Hoy en día todo es posible para estar sanos: fotografiar el áura, localizar electrónicamente los puntos de los meridianos y activar los chakras mediante colores y sonidos. Más imposible. Ya no es necesario ir de peregrinación a Lourdes para gozar de buena salud; cualquier sanador filipino te mete en dos minutos las manos en los higadillos o en los ojos y te saca negruzcas masas gelatinosas de energía negativa, todo ellos sin producir herida ni dolor, como el que mete las manos en el agua y no deja ninguna cicatriz acuosa.

Y aquí no acaba la historia. Ahora es posible operar con robots a los que no les tiembla el pulso, y dentro de poco podrás elegir que te opere el cirujano Smith de Nueva York sin moverte de Sabadell. Con la biotecnología los diabéticos producirán insulina felizmente, y podremos anticipar la demencia senil ya en la misma cuna. Es toda una monería aunque de insospechadas consecuencias puesto que, también se podrá elegir el color de ojos -el que esté de moda, e inyectar células inteligentes cuando la memoria empiece a fallar.

Terapias mágicas para estar sanos

Mientras tanto tenemos dodecaedros para armonizar la energía, ionizadores para filtrar el aire, pulseras para imantar la sangre y adhesivos para contrarrestar los nudos energéticos de las corrientes subterráneas. Podemos llevar un cuarzo rosa en el pecho, dormir cara al norte, sentarnos en sillas anatómicas y respirar esencia de romero o de madreselva. Es evidente que recursos no nos faltan para gozar de buena salud y acabar con cualquier enfermedad.

Con todo, los hospitales están repletos y las listas de espera de los cirujanos se vuelven eternas. Las empresas farmacéuticas hacen su agosto y campan a sus anchas. ¿Qué es lo que ocurre? Parece que cuanto más medios, menos sana es nuestra sociedad. ¿Creemos que el secreto para gozar de buena salud va a venir de algún producto mágico, alguna droga inmortal, alguna terapia infalible?

¿Cuál es el secreto de la salud perfecta?

¿Tal vez quiere decir todo esto que hemos perdido ese instinto natural que sabe cuando hemos de reposar o dejar de comer para restablecer el equilibrio? ¿O es que hemos identificado gozar de buena salud con niños rollizos, deportistas incansables, vegetarianos longevos, y pensamos que la salud se esconde detrás de las vitaminas, de la dieta impecable, o de la disciplina diaria corporal?

Buscamos que nos digan qué tenemos

Curiosamente, parte de la respuesta, la hemos de buscar a nivel social y en cómo vivimos la enfermedad. En una sociedad maniqueísta como la nuestra en la que oponemos enfermedad a salud y nos sentimos incómodos ante cualquier estado alterado de nuestro cuerpo, es fácil entender toda la parafernalia en torno a esta dicotomía salud-enfermedad. Ante el "no sé qué me está sucediendo", nos sentimos profundamente inseguros y recurrimos, por lo tanto, al médico, al terapeuta naturista o al curandero.

Buscamos una respuesta, un diagnóstico, una explicación válida que nos calme, que disuelva el misterio que nos corroe por dentro.

Buscamos un gesto tranquilizador y un sistema que ponga orden a nuestro interior. De tal manera que podemos dormir peor o mejor con un cáncer de segundo o tercer grado, tipificado y tratado, que con una reacción misteriosa corporal que nadie sabe lo que es.

Medicina sólo hay una

Lo divertido es que la población vacunada no se salva de la epidemia más que la que no estaba vacunada, o que las épocas en que hacen huelga los hospitales, la población mejora saludablemente. O que los recursos tradicionales, no lógicos, mágicos, son tan efectivos o más que los más vanguardistas y científicos para estar sanos.

Seguimos yendo al curandero de turno con estetoscopio o amuletos para que nos pongan sus manos y nos arropen con sus jergas médicas ininteligibles o sus cánticos mágicos también ininteligibles. Lo que haga falta con tal de poder gozar de buena salud.

Para estar sanos lo que necesitamos es ser escuchados

Esta demanda de orden la podemos ver claramente en sociedades simples (mal denominadas primitivas) cuyo chamán o curandero se esfuerza por asociar la enfermedad con tal embrujo; la epidemia con un castigo divino y el dolor de muelas con una raíz que tenga forma de diente, y así sucesivamente. Todo esto para que el mundo sea humano, comprensible, vivible.

Nosotros no estamos tan lejos. Pedimos ver nuestros males en una radiografía o en la fórmula de un análisis. Pedimos que el médico o el sanador tenga un discurso de seguridad y pedimos ser tratados como enfermos donde ser escuchados, reubicados en otro orden al cotidiano, y poder recibir regalos y mimos.

Todo ello necesario en un mundo tan ajetreado como el nuestro que se olvida de permitir un ritmo más propio. Por eso la sociedad está pidiendo a gritos un cambio, al querer ser hospitalizados, atendidos, visitados porque no aguantamos más, porque este ritmo es deshumano. Así, evidentemente, es imposible gozar de buena salud.

La adaptación clave del éxito

Estar sanos no es ponerse nunca enfermo.
Estar sanos es tener una flexibilidad interna grande que nos permita adaptarnos a cada situación y hacer los reequilibrios necesarios para ello.Gozar de buena salud es ampliar la capacidad de tensión y distensión, considerar al cuerpo tan sabio que él mismo pueda buscar sus recursos cuando tenga la suficiente sensibilidad de reacción aunque a veces, hayamos de ayudarlo un poquito.

Gozar de buena salud es toda una educación del no hacer, de la escucha y el respeto.

Por eso, cuidar al cuerpo y mantener la salud, no es precisamente envolver el cuerpo en algodones, darle de comer pienso ultradigerible, rodearlo de máquinas que mantengan sus constantes de vida, o insuflarle energía por un tubo. Cuidar al cuerpo y mantener la salud es lograr cada vez una mayor autonomía, dejar que el cuerpo reaccione y se adapte con lo que interactúa con él.

Gozar de buena salud implica, a veces, descuidarlo para que encuentre un hacer más espontáneo, y sobre todo, quitarle el miedo de la muerte, del dolor y de la incertidumbre que muchos son los que viven a costa de ellos. Salud.

GOZAR DE BUENA SALUD

Gozar de buena salud o tener una buena calidad de vida es uno de los bienes más preciados y que deberíamos de valorar, realmente, en su justa medida.

Hasta tal punto que, en torno a la salud o la enfermedad se ha creado un gran complejo de disciplinas, de tecnologías punta, investigaciones farmacológicas, ciencias milenarias de oriente, fisioterapias naturales, medicinas blandas y hasta sanaciones milagrosas. Hemos sofisticado tanto el tema de la sanación que es posible cambiarnos el fallido corazón en el quirófano, hacer una microcirugía de córnea, o ver nuestro cerebro rebanado en cortes multicolores a través de un scanner.

Debería ser imposible estar enfermos

Hoy en día todo es posible para estar sanos: fotografiar el áura, localizar electrónicamente los puntos de los meridianos y activar los chakras mediante colores y sonidos. Más imposible. Ya no es necesario ir de peregrinación a Lourdes para gozar de buena salud; cualquier sanador filipino te mete en dos minutos las manos en los higadillos o en los ojos y te saca negruzcas masas gelatinosas de energía negativa, todo ellos sin producir herida ni dolor, como el que mete las manos en el agua y no deja ninguna cicatriz acuosa.

Y aquí no acaba la historia. Ahora es posible operar con robots a los que no les tiembla el pulso, y dentro de poco podrás elegir que te opere el cirujano Smith de Nueva York sin moverte de Sabadell. Con la biotecnología los diabéticos producirán insulina felizmente, y podremos anticipar la demencia senil ya en la misma cuna. Es toda una monería aunque de insospechadas consecuencias puesto que, también se podrá elegir el color de ojos -el que esté de moda, e inyectar células inteligentes cuando la memoria empiece a fallar.

Terapias mágicas para estar sanos

Mientras tanto tenemos dodecaedros para armonizar la energía, ionizadores para filtrar el aire, pulseras para imantar la sangre y adhesivos para contrarrestar los nudos energéticos de las corrientes subterráneas. Podemos llevar un cuarzo rosa en el pecho, dormir cara al norte, sentarnos en sillas anatómicas y respirar esencia de romero o de madreselva. Es evidente que recursos no nos faltan para gozar de buena salud y acabar con cualquier enfermedad.

Con todo, los hospitales están repletos y las listas de espera de los cirujanos se vuelven eternas. Las empresas farmacéuticas hacen su agosto y campan a sus anchas. ¿Qué es lo que ocurre? Parece que cuanto más medios, menos sana es nuestra sociedad. ¿Creemos que el secreto para gozar de buena salud va a venir de algún producto mágico, alguna droga inmortal, alguna terapia infalible?

¿Cuál es el secreto de la salud perfecta?

¿Tal vez quiere decir todo esto que hemos perdido ese instinto natural que sabe cuando hemos de reposar o dejar de comer para restablecer el equilibrio? ¿O es que hemos identificado gozar de buena salud con niños rollizos, deportistas incansables, vegetarianos longevos, y pensamos que la salud se esconde detrás de las vitaminas, de la dieta impecable, o de la disciplina diaria corporal?

Buscamos que nos digan qué tenemos

Curiosamente, parte de la respuesta, la hemos de buscar a nivel social y en cómo vivimos la enfermedad. En una sociedad maniqueísta como la nuestra en la que oponemos enfermedad a salud y nos sentimos incómodos ante cualquier estado alterado de nuestro cuerpo, es fácil entender toda la parafernalia en torno a esta dicotomía salud-enfermedad. Ante el "no sé qué me está sucediendo", nos sentimos profundamente inseguros y recurrimos, por lo tanto, al médico, al terapeuta naturista o al curandero.

Buscamos una respuesta, un diagnóstico, una explicación válida que nos calme, que disuelva el misterio que nos corroe por dentro.

Buscamos un gesto tranquilizador y un sistema que ponga orden a nuestro interior. De tal manera que podemos dormir peor o mejor con un cáncer de segundo o tercer grado, tipificado y tratado, que con una reacción misteriosa corporal que nadie sabe lo que es.

Medicina sólo hay una

Lo divertido es que la población vacunada no se salva de la epidemia más que la que no estaba vacunada, o que las épocas en que hacen huelga los hospitales, la población mejora saludablemente. O que los recursos tradicionales, no lógicos, mágicos, son tan efectivos o más que los más vanguardistas y científicos para estar sanos.

Seguimos yendo al curandero de turno con estetoscopio o amuletos para que nos pongan sus manos y nos arropen con sus jergas médicas ininteligibles o sus cánticos mágicos también ininteligibles. Lo que haga falta con tal de poder gozar de buena salud.

Para estar sanos lo que necesitamos es ser escuchados

Esta demanda de orden la podemos ver claramente en sociedades simples (mal denominadas primitivas) cuyo chamán o curandero se esfuerza por asociar la enfermedad con tal embrujo; la epidemia con un castigo divino y el dolor de muelas con una raíz que tenga forma de diente, y así sucesivamente. Todo esto para que el mundo sea humano, comprensible, vivible.

Nosotros no estamos tan lejos. Pedimos ver nuestros males en una radiografía o en la fórmula de un análisis. Pedimos que el médico o el sanador tenga un discurso de seguridad y pedimos ser tratados como enfermos donde ser escuchados, reubicados en otro orden al cotidiano, y poder recibir regalos y mimos.

Todo ello necesario en un mundo tan ajetreado como el nuestro que se olvida de permitir un ritmo más propio. Por eso la sociedad está pidiendo a gritos un cambio, al querer ser hospitalizados, atendidos, visitados porque no aguantamos más, porque este ritmo es deshumano. Así, evidentemente, es imposible gozar de buena salud.

La adaptación clave del éxito

Estar sanos no es ponerse nunca enfermo.
Estar sanos es tener una flexibilidad interna grande que nos permita adaptarnos a cada situación y hacer los reequilibrios necesarios para ello.Gozar de buena salud es ampliar la capacidad de tensión y distensión, considerar al cuerpo tan sabio que él mismo pueda buscar sus recursos cuando tenga la suficiente sensibilidad de reacción aunque a veces, hayamos de ayudarlo un poquito.

Gozar de buena salud es toda una educación del no hacer, de la escucha y el respeto.

Por eso, cuidar al cuerpo y mantener la salud, no es precisamente envolver el cuerpo en algodones, darle de comer pienso ultradigerible, rodearlo de máquinas que mantengan sus constantes de vida, o insuflarle energía por un tubo. Cuidar al cuerpo y mantener la salud es lograr cada vez una mayor autonomía, dejar que el cuerpo reaccione y se adapte con lo que interactúa con él.

Gozar de buena salud implica, a veces, descuidarlo para que encuentre un hacer más espontáneo, y sobre todo, quitarle el miedo de la muerte, del dolor y de la incertidumbre que muchos son los que viven a costa de ellos. Salud.

LA BELLADONA

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Origen
Antes del reconocimiento oficial de sus cualidades terapéuticas, la belladona, cuyo origen es europeo, estuvo vinculada a la brujería y a múltiples historias de envenenamientos célebres.

Etimología

El nombre científico de la belladona, Atropa belladona, deriva de Atropos la inevitable hija de la noche y Erebeo, la más vieja de las tres parcas encargadas de cortar el hilo de la vida. Esto da una idea sobre su grado de toxicidad. Según Arias Carbajal (1) se le llama belladona por el uso que las damas romanas hacían de su jugo para embellecerse el cutis; según Brau (4) viene de la propiedad midriática de su alcaloide que, dilatando las pupilas, hace hermosas a las mujeres; y según Saury (18) viene del uso cosmético que se le daba para embellecer la mirada de las damas.

QUÍMICA
La planta crece a la sombra de los árboles, en colinas boscosas o yacimientos carboníferos; puede alcanzar una altura de metro y medio. Sus flores son de color púrpura oscuro.

El fruto que contiene 0.1% de atropina, es una baya esférica y negruzca del tamaño de una cereza.

Usualmente la raíz tiene concentraciones mayores del alcaloide que van del 0.4 al 0.6%.

Composición

El principio activo de la Atropa belladona es la atropina, aislada por Mein en 1831; aunque también presenta concentraciones menores de escopolamina.

Comercialmente, la belladona se puede adquirir en México bajo los nombres de Alepsal®, Belminal®, Citrobel®, Donnazyne®, Pulmovital®, Trinergot®, etc. La atropina sola se comercializa como Atropin®, Lumitropil®, Nablan®, Pavenal®, etc.

Formas de adulteración
Ninguna.

FARMACOLOGÍA
Mecanismo de acción y formas de empleo

En la medicina herbolaria suelen prepararse cocimientos con las bayas y la raíz de la planta. En la medicina moderna la belladona se aplica localmente en forma de solución durante intervenciones oftálmicas, y en tabletas, cápsulas o gotas de administración oral. Los efectos comienzan entre los 15 y los 30 minutos. Al llegar al cerebro en dosis bajas, la atropina bloquea los receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas; en dosis elevadas, se presenta una estimulación antes de la depresión.

Usos terapéuticos
En la terapéutica herbolaria «esta planta narcótica que tan buen servicio proporciona a la Medicina y en general a la humanidad doliente», según Arias Carbajal, (1) se aplica en caso de neuralgias, tos nerviosa, asma, convulsiones, coqueluche, epilepsia, constricciones espasmódicas y algunas enfermedades de los ojos. En la medicina moderna se utiliza para bloquear los impulsos de las terminaciones nerviosas previniendo las contracciones de los músculos involuntarios, a tal grado que difícilmente puede llevarse a cabo una operación de los ojos sin la ayuda de esta valiosa droga. (11) La atropina se ha utilizado en conjunción con la levadopa para tratar la enfermedad de Parkinson. Se emplea también como diurético, sedativo, analgésico leve y antídoto contra la intoxicación por hongos que contengan alcaloides muscarínicos como el Amanita muscaria.

Dosificación

Dentro de la medicina herbolaria, para cada aplicación intraocular se requieren entre una y tres gotas de extracto de hojas de belladona; para preparar linimentos de aplicación cutánea, 5 gm de hojas o 2 gm de la raíz pulverizada; para ingestión oral, entre 5 y 15 gotas de bayas maceradas en alcohol. En usos rituales o recreativos se utilizan dosis más fuertes. Suelen ingerirse tres o cuatro bayas, o extractos alcoholatados en proporciones que fluctúan entre los 10 y los 15 gm por toma. En la medicina occidental las dosis terapéuticas bajas van de 0.5 a 1mg y las altas de 2 a 5 mg; más de 10 mg se consideran peligrosos.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Dosis leves reducen la salivación y la sudoración. Con dosis mayores aumentan el pulso y el ritmo respiratorio, la acción de los músculos involuntarios decrece, la frecuencia cardiaca se acelera, la dilatación de las pupilas es muy marcada y se inhibe la acomodación ocular, es decir, el cristalino se fija para la visión lejana y los objetos cercanos se ven borrosos. Cuando la atropina se aplica directamente al ojo, la acomodación y los reflejos oculares no se recuperan durante 7 a 12 días. Con dosis aún mayores se inhibe la micción y se presentan alucinaciones visuales y auditivas. Según Brau: “Los granos arrojados a carbones encendidos dan vértigos seguidos de alucinaciones. Los objetos pequeños adquieren dimensiones enormes. Se ven también sucesiones de puntos luminosos en forma de lluvia de oro, lo que a veces hace que se le dé el nombre de Alucinación-Danae.” (4) El uso prolongado puede causar estreñimiento crónico. No se ha confirmado daño genético en humanos; sin embargo, algunos estudios con animales arrojan anormalidades fetales.

Potencial de dependencia

La belladona no provoca tolerancia ni adicción física o psicológica. Su retiro no supone síndrome abstinencial alguno.

QUÉ HACER EN CASO DE EMERGENCIA

Un síntoma peculiar de la intoxicación por belladona es la pérdida completa de la voz, aunada a movimientos continuos e incontrolados de los dedos y las manos.

El experto en medicina herbolaria Arias Carbajal asegura en su libro Plantas que curan y matan que: “el uso de la Belladona reclama mucha prudencia, siquiera administrada a dosis un poco elevadas produzca vértigos, náuseas, dilatación de las pupilas, delirios, algunas veces inyección en la cara, alucinaciones y con frecuencia la muerte, como remate a este cortejo de funestos accidentes.” (1) En caso de envenenamiento accidental recomienda tomar lo más pronto posible alguna sustancia que provoque vomitivo, como un vaso grande de vinagre caliente o agua de mostaza, posteriormente un vaciado estomacal seguido de una dosis de magnesia, estimulantes como café cargado, y de ser necesario hay que ayudar al paciente con respiración artificial.

HECHOS INTERESANTES
Régimen legal actual

La belladona es una droga legal, puede cultivarse y venderse libremente. Sus preparados médicos no requieren receta médica.
Leyendas europeas

Las ménades de las orgías dionisiacas en la mitología griega, se arrojaban con los ojos dilatados a los brazos de los hombres que adoraban a este dios, o bien "con los ojos de fuego", caían entre los hombres para despedazarlos y comérselos. El vino de las bacanales frecuentemente era adulterado con jugo de belladona. Otra creencia de la época clásica sostenía que los sacerdotes romanos bebían belladona antes de hacer las súplicas de victoria a la diosa de la guerra. (5)

De acuerdo con algunas tradiciones orales que se conservan en tierras europeas, el espíritu que habita dentro de la planta de belladona sólo sale una noche al año: la noche de Walpurias, cuando se prepara para celebrar el Sabbath con las brujas. En tierras célticas hay una superstición que vincula a la belladona con una hechicera encantadora a la que es peligroso mirar, aunque una versión más generalizada sugiere que cierta secta de sacerdotes tomaba una infusión de belladona para honrar e invocar la ayuda de Bellona, diosa de la guerra.

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DATOS GENERALES
Origen
Antes del reconocimiento oficial de sus cualidades terapéuticas, la belladona, cuyo origen es europeo, estuvo vinculada a la brujería y a múltiples historias de envenenamientos célebres.

Etimología

El nombre científico de la belladona, Atropa belladona, deriva de Atropos la inevitable hija de la noche y Erebeo, la más vieja de las tres parcas encargadas de cortar el hilo de la vida. Esto da una idea sobre su grado de toxicidad. Según Arias Carbajal (1) se le llama belladona por el uso que las damas romanas hacían de su jugo para embellecerse el cutis; según Brau (4) viene de la propiedad midriática de su alcaloide que, dilatando las pupilas, hace hermosas a las mujeres; y según Saury (18) viene del uso cosmético que se le daba para embellecer la mirada de las damas.



QUÍMICA
Identificación

La planta crece a la sombra de los árboles, en colinas boscosas o yacimientos carboníferos; puede alcanzar una altura de metro y medio. Sus flores son de color púrpura oscuro.

El fruto que contiene 0.1% de atropina, es una baya esférica y negruzca del tamaño de una cereza.

Usualmente la raíz tiene concentraciones mayores del alcaloide que van del 0.4 al 0.6%.

Composición

El principio activo de la Atropa belladona es la atropina, aislada por Mein en 1831; aunque también presenta concentraciones menores de escopolamina.

Comercialmente, la belladona se puede adquirir en México bajo los nombres de Alepsal®, Belminal®, Citrobel®, Donnazyne®, Pulmovital®, Trinergot®, etc. La atropina sola se comercializa como Atropin®, Lumitropil®, Nablan®, Pavenal®, etc.

Formas de adulteración

Ninguna.



FARMACOLOGÍA
Mecanismo de acción y formas de empleo

En la medicina herbolaria suelen prepararse cocimientos con las bayas y la raíz de la planta. En la medicina moderna la belladona se aplica localmente en forma de solución durante intervenciones oftálmicas, y en tabletas, cápsulas o gotas de administración oral. Los efectos comienzan entre los 15 y los 30 minutos. Al llegar al cerebro en dosis bajas, la atropina bloquea los receptores de la acetilcolina deprimiendo los impulsos de las terminales nerviosas; en dosis elevadas, se presenta una estimulación antes de la depresión.

Usos terapéuticos

En la terapéutica herbolaria «esta planta narcótica que tan buen servicio proporciona a la Medicina y en general a la humanidad doliente», según Arias Carbajal, (1) se aplica en caso de neuralgias, tos nerviosa, asma, convulsiones, coqueluche, epilepsia, constricciones espasmódicas y algunas enfermedades de los ojos. En la medicina moderna se utiliza para bloquear los impulsos de las terminaciones nerviosas previniendo las contracciones de los músculos involuntarios, a tal grado que difícilmente puede llevarse a cabo una operación de los ojos sin la ayuda de esta valiosa droga. (11) La atropina se ha utilizado en conjunción con la levadopa para tratar la enfermedad de Parkinson. Se emplea también como diurético, sedativo, analgésico leve y antídoto contra la intoxicación por hongos que contengan alcaloides muscarínicos como el Amanita muscaria.

Dosificación

Dentro de la medicina herbolaria, para cada aplicación intraocular se requieren entre una y tres gotas de extracto de hojas de belladona; para preparar linimentos de aplicación cutánea, 5 gm de hojas o 2 gm de la raíz pulverizada; para ingestión oral, entre 5 y 15 gotas de bayas maceradas en alcohol. En usos rituales o recreativos se utilizan dosis más fuertes. Suelen ingerirse tres o cuatro bayas, o extractos alcoholatados en proporciones que fluctúan entre los 10 y los 15 gm por toma. En la medicina occidental las dosis terapéuticas bajas van de 0.5 a 1mg y las altas de 2 a 5 mg; más de 10 mg se consideran peligrosos.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Dosis leves reducen la salivación y la sudoración. Con dosis mayores aumentan el pulso y el ritmo respiratorio, la acción de los músculos involuntarios decrece, la frecuencia cardiaca se acelera, la dilatación de las pupilas es muy marcada y se inhibe la acomodación ocular, es decir, el cristalino se fija para la visión lejana y los objetos cercanos se ven borrosos. Cuando la atropina se aplica directamente al ojo, la acomodación y los reflejos oculares no se recuperan durante 7 a 12 días. Con dosis aún mayores se inhibe la micción y se presentan alucinaciones visuales y auditivas. Según Brau: “Los granos arrojados a carbones encendidos dan vértigos seguidos de alucinaciones. Los objetos pequeños adquieren dimensiones enormes. Se ven también sucesiones de puntos luminosos en forma de lluvia de oro, lo que a veces hace que se le dé el nombre de Alucinación-Danae.” (4) El uso prolongado puede causar estreñimiento crónico. No se ha confirmado daño genético en humanos; sin embargo, algunos estudios con animales arrojan anormalidades fetales.

Potencial de dependencia

La belladona no provoca tolerancia ni adicción física o psicológica. Su retiro no supone síndrome abstinencial alguno.

QUÉ HACER EN CASO DE EMERGENCIA

Un síntoma peculiar de la intoxicación por belladona es la pérdida completa de la voz, aunada a movimientos continuos e incontrolados de los dedos y las manos.

El experto en medicina herbolaria Arias Carbajal asegura en su libro Plantas que curan y matan que: “el uso de la Belladona reclama mucha prudencia, siquiera administrada a dosis un poco elevadas produzca vértigos, náuseas, dilatación de las pupilas, delirios, algunas veces inyección en la cara, alucinaciones y con frecuencia la muerte, como remate a este cortejo de funestos accidentes.” (1) En caso de envenenamiento accidental recomienda tomar lo más pronto posible alguna sustancia que provoque vomitivo, como un vaso grande de vinagre caliente o agua de mostaza, posteriormente un vaciado estomacal seguido de una dosis de magnesia, estimulantes como café cargado, y de ser necesario hay que ayudar al paciente con respiración artificial.

HECHOS INTERESANTES
Régimen legal actual

La belladona es una droga legal, puede cultivarse y venderse libremente. Sus preparados médicos no requieren receta médica.

Leyendas europeas

Las ménades de las orgías dionisiacas en la mitología griega, se arrojaban con los ojos dilatados a los brazos de los hombres que adoraban a este dios, o bien "con los ojos de fuego", caían entre los hombres para despedazarlos y comérselos. El vino de las bacanales frecuentemente era adulterado con jugo de belladona. Otra creencia de la época clásica sostenía que los sacerdotes romanos bebían belladona antes de hacer las súplicas de victoria a la diosa de la guerra. (5)

De acuerdo con algunas tradiciones orales que se conservan en tierras europeas, el espíritu que habita dentro de la planta de belladona sólo sale una noche al año: la noche de Walpurias, cuando se prepara para celebrar el Sabbath con las brujas. En tierras célticas hay una superstición que vincula a la belladona con una hechicera encantadora a la que es peligroso mirar, aunque una versión más generalizada sugiere que cierta secta de sacerdotes tomaba una infusión de belladona para honrar e invocar la ayuda de Bellona, diosa de la guerra.

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HIPERCOLESTEROLOEMIA Y DIABETES

Relación entre hipercolesterolemia y diabetes

Llevar adelante una dieta rica en grasas saturadas contribuye la aparición de diabetes y patologías concomitantes. Dentro de estas enfermedades, las de origen cardiovascular son las de mayor gravedad. Si bien esta afirmación es muy importante de tener en cuenta, es necesario entender cómo se relaciona el colesterol alto o hipercolesterolemia y la diabetes.

Las personas que padecen diabetes deben controlar el consumo de lípidos en su alimentación diaria, pero es necesario conocer cuál es la relación entre una patología como la hipercolesterolemia y la diabetes.

Cómo se relacionan el colesterol alto y la diabetes

Los diabéticos son personas que debido a su enfermedad tienen un alto riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares tales como: ateroesclerosis, miocardiopatía, microangiopatías, hipertensión arterial, etc.

Estas complicaciones naturales derivadas de la diabetes pueden agravarse aún más si se sufre de hipercolesterolemia.

Además si las personas diabéticas no mantienen controlado el nivel de glucosa en sangre, el exceso de azúcar puede ser utilizado por el hígado para la síntesis de triglicéridos, los cuales son liberados a la sangre produciendohipertrigliceridemia.

Diferentes investigaciones han llegado a la conclusión que aquellas personas diabéticas que consumen carne en forma frecuente, posee un riesgo de 3.8 veces mayor de mortalidad por causa de diabetes tipo 2, que aquellos diabéticos que llevan adelante una dieta vegetariana. Esto se debería a la falta de alimentos de origen vegetal en la dieta.

Por esta razón aquellas personas que sufren de diabetes, sobre todo tipo 2, tienen una mayor probabilidad de colesterol alto y como consecuenciacardiopatías.

Por ello, para los diabéticos se recomienda limitar el consumo de colesterol a no más de 100 mg/1000 calorías. Esta recomendación es a los fines demantener los niveles de colesterol en sangre dentro de la normalidad.

Tener en cuenta la relación que existe entre hipercolesterolemia y diabetes es muy importante porque ayuda a entender y prevenir complicaciones cardiovasculares que pueden interferir en la salud y en la calidad de vida.

lunes, 27 de junio de 2011

PROCESOS INFECCIOSOS

Echinácea (Echinacea purpurea (L) Moench.)
El inmunoestimulante natural
Originaria de América del Norte, ha sido objeto de multitud de estudios.Su gran interes se debe a sus propiedades antivíricas y su capacidad de estimular la inmunidad.Por ello, se recomienda en la prevención (en pacientes de riesgo) o tratamiento de los procesos infecciosos del aparato respiratorio (fundamentalmente catarros y gripes). Gracias a su contenido en polifenoles (1,5%), esteres del ácido tártrico, heterósidos, compuestos alifáticos de larga cadena y polisacáridos, la echinácea estimula la inmunidad y hace al organismo mas resistente frente a los procesos infecciosos típicos de la temporada invernal.

Indicaciones terapéuticas: Prevención y tratamiento de catarros, gripe y otros procesos infecciosos del aparato respiratorio.

Posología recomendada: Preventivo: 2 cápsulas (de 250 mg) EN DESAYUNO Y CENA CON UN VASO DE AGUA , DURANTE LOS PRIMEROS 15 DÍAS QUE PRECEDEN A LOS CAMBIOS DE ESTACIÓN. Tratamiento: 2 cápsulas en desayuno, comida y cena con un vaso de agua. En casos muy agudos se puede aumentar la dosis a 3 cápsulas por toma.

Sauce (salix S.P.)
El analgésico natural
La teoría de los signos que en la edad media consistía en atribuír las propiedades medicinales de las plantas en función de su forma y lugar e crecimiento, consideraba que los sauces, por vivir con los "pies" en el agua debían curar los "pies mojados", es decir los resfriados, la fiebre, la gripe y los dolores articulares. Los estudios efectuados sobre su corteza han confirmado la veracidad de esta creencia. En efecto la corteza de sauce posee derivados salicilados, siendo el salicósido el principal. Como dato curioso, conviene saber que el nombre latino del sauce ha dado lugar al termino salicílico, componente activo de la aspirina. Los derivados salicilados del sauce son antiinflamatorios, sobre todo a nivel articulatorio. Además actúan sobre el dolor y la fiebre. Por ello el sauce está indicado en el tratamiento de estados gripales y resfriados. Además alivia todo tipo de dolores, especialmente los articulares. (reumatismo y artrosis).

Indicaciones terapéuticas: Antiinflamatorio (artrosis, articulaciones dolorosas) Reumatismo. Fiebre, gripe, catarro.

Posología recomendada: 2 cápsulas (de 200 mg) en desayuno, comida y cena con un vaso de agua.